Desde que es alcalde, José Luis Martínez-Almeida se ha hecho la foto con muchos de los 93 homenajeados por su Ayuntamiento con medallas o títulos de hijos de la ciudad. La cantante Alaska, la periodista Ana Rosa Quintana, la diseñadora Agatha Ruiz de la Prada, el torero El Juli, el opositor venezolano Juan Guaidó o la comunidad judía de Madrid son algunos ejemplos. En esa larga lista, seis personas han sido reconocidas por el pleno con la máxima distinción, la de Hijo Predilecto o Adoptivo. De ellos, dos no han sido aún homenajeados solemnemente: el urbanista Arturo Soria y la sufragista Clara Campoamor. ¿Por qué? Según sospechan los descendientes de ambos, por su ideología de izquierda.
El caso da alas a los críticos en la izquierda que tachan a Almeida de “sectarismo” y “amiguismo”. Ponen de ejemplo la oposición del alcalde a que se reconociera como Hija Predilecta de Madrid a la escritora Almudena Grandes o el reciente homenaje al showman Mario Vaquerizo, quien es visto como cercano al Partido Popular. Almeida y su equipo suelen contestar a estas críticas con la misma moneda: los sectarios son los otros.
En el caso de Arturo Soria y Clara Campoamor, sus familiares llevan años esperando la llamada de Alcaldía para celebrar el preceptivo acto solemne tras la aprobación del pleno (que en ambos casos fue unánime). Ese evento no es un capricho. Es una obligación contenida en el Reglamento municipal que regula las distinciones honoríficas, tanto en su versión de 1961 (la que regula el título concedido en 2021 a Arturo Soria), como en la nueva de 2022 (por el que se rige la de Clara Campoamor, votado ese año).






