Sin Donald Trump, de vuelta abruptamente en Washington debido a las tensiones en Oriente Próximo, los líderes del G-7 reunidos en Kananaskis (Canadá) quisieron hacer alarde de solidaridad en torno a Ucrania. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, llegó este martes a la cumbre en las Montañas Rocosas para pedir a los países más ricos un mayor respaldo a su nación en la guerra contra Rusia y más sanciones contra Moscú.

Los líderes de las democracias más ricas —la Unión Europea, Canadá, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón, además del ausente Estados Unidos— dedicaron la mañana a tratar sobre Ucrania, en sesiones bilaterales y en un desayuno de trabajo en el que participó Zelenski acompañado por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, como tenían previsto originalmente. El plan era emitir una declaración de apoyo al país ocupado a la conclusión de la cumbre este martes.

En ausencia de Trump, que en general ha tendido a alinear sus posiciones con Rusia y el presidente Vladímir Putin en el conflicto, los participantes tuvieron buen cuidado en arropar al líder ucranio. Mientras, mantenían un ojo en los acontecimientos en Oriente Próximo y la reunión del Consejo de Seguridad Nacional convocado por el presidente estadounidense en la Casa Blanca, en medio de comentarios cada vez más belicosos contra Irán.