El presidente estadounidense, Donald Trump, decidió abandonar la cumbre del G-7 en Kananaskis (Canadá) la noche del lunes, un día y medio antes de lo previsto, debido al peligroso aumento de las tensiones en Oriente Próximo. A lo largo del día, la primera jornada de sesiones de los líderes, había rechazado firmar una declaración conjunta para una desescalada entre Israel e Irán.
En unas breves declaraciones a la prensa antes de la cena de líderes, el último acto de la cumbre en el que participaba, Trump indicaba: “tengo que regresar”. “Probablemente estén viendo lo que yo veo, y tengo que volver lo antes posible”, agregaba. La decisión de regresar a Washington se tomaba mientras Israel e Irán preparan nuevos ataques mutuos, e Israel ha atacado la sede de la televisión estatal iraní durante una emisión en directo.
La cadena de televisión Fox News ha informado de que Trump ha convocado una reunión de su Consejo de Seguridad Nacional en la Sala de Crisis de la Casa Blanca a su llegada a Washington.
Los acontecimientos en la región acapararon buena parte de los contactos entre los líderes del grupo de economías desarrolladas en este enclave turístico en las Montañas Rocosas, entre temor a que la escalada pueda quedar fuera de control.













