El Gobierno intenta aplacar a sus socios, que están cada vez más inquietos y muy molestos por unas explicaciones de Pedro Sánchez que consideran insuficientes y unas primeras medidas que ven como muy suaves. La portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría, que ha comparecido poco después de que terminara la primera reunión de la ronda de partidos que está haciendo el presidente, que ha sido con Junts, ha asegurado que el jefe del Gobierno está dispuesto a incorporar todas las medidas que le planteen los grupos, aunque ha explicado que una de las decisiones que más critican —que la prometida comparecencia de Sánchez en el Congreso espere al 9 de julio— se explica por los “compromisos internacionales” del presidente. Es cierto que la próxima semana y la siguiente están llenas de cumbres, hasta tres diferentes —OTAN, Consejo Europeo, cumbre de la ONU en Sevilla—, pero esta semana está libre.
Ante la presión de los socios, Alegría ha asegurado: “El presidente ha mostrado disposición a reunirse con todos los grupos para escucharles, dialogar, darles explicaciones y escuchar las distintas medidas que nos puedan plantear”. El Ejecutivo también intenta encapsular la corrupción para que no se extienda a la imagen de todo el PSOE y todo el Gobierno. Alegría ha inaugurado una nueva definición con ese objetivo de frenar la hemorragia, y ha dicho que todo el Gobierno siente “absoluta indignación” al “conocer este caso que afecta a este triángulo tóxico de Ábalos, Santos Cerdán y Koldo”, “En cuanto se tuvo conocimiento de indicios sólidos este gobierno ha actuado con contundencia y diligencia. Se tomaron medidas el jueves. Nadie está exento de tener caso de corrupción, la diferencia es cómo se actúa. Hemos actuado con contundencia, de cara, tomando medidas desde el minuto uno”, ha insistido.







