Durante una reciente tarde de primavera, Vox celebró una “Jornada sobre la libertad de expresión” en el Congreso de los Diputados. Ante un centenar de asistentes de varias generacio...

nes que llenaron la Sala Ernest Lluch, cedida para este evento reivindicativo del partido ultra, uno de los últimos en tomar la palabra fue Isaac Parejo, alias ­Infovlogger, que acumula más de 400.000 suscriptores en su canal de YouTube y explicó cómo había llegado hasta aquí: “Todo era progresismo y wokismo. Me di cuenta de que hay millones de personas que no tienen una voz ni un sitio donde haya diferencias en cuanto al discurso imperante. Esa es la razón por la que nacimos los fachatubers. Decimos cosas censuradas en los medios de comunicación: su trabajo es influir en la sociedad y cambiar el voto de la gente, pero no lo están consiguiendo; lo estamos consiguiendo nosotros”.

Infovlogger estuvo acompañado aquella tarde de políticos, juristas, periodistas y otros activistas como César Pintado, fundador de la entidad Herqles, vinculada a Vox, y joven portavoz de Revuelta, una de las organizaciones detrás de los disturbios ante la sede nacional del PSOE durante la tramitación de la amnistía a los condenados por el procés. En la jornada del Congreso (donde se ha impulsado con el voto en contra del PP y Vox una reforma de su reglamento para contrarrestar los incidentes perpetrados por agitadores ultras como Vito Quiles y Bertrand Ndongo, acreditados como periodistas) también participó una de las más destacadas voces de esa batalla cultural en España: Víctor Domínguez, alias Wall Street Wolverine, con casi 900.000 suscriptores en su canal de YouTube —donde emite el videopodcast Cancelled— y más de 850.000 seguidores en la red social X. Domínguez considera “egoísta” a todo aquel que recibe una pensión y está convencido de que “estamos en una guerra” entre los creadores de contenido online o influencers que abordan asuntos de actualidad y los medios de comunicación. Durante el acto de Vox en el Congreso, tras el cual fue de los más reclamados por los asistentes jóvenes para hacerse selfis, afirmó que “estamos en una etapa muy ilusionante” para la actividad que desarrolla en las redes sociales, “pero a la vez muy peligrosa porque desde Bruselas, sobre todo, se está cuajando la censura”.