Raúl Pérez (Madrid, 48 años) es un ladrón de almas. “En el fondo, es lo que hago. Me veo como un enfermo vídeos, declaraciones, fotos de un personaje para llegar a la esencia de lo que es, a lo que diría realmente”, explica, filosófico, en una cafetería. “A veces, me pregunto si pueden acusarme de un delito de suplantación de identidad”. Observador, se coloca estratégicamente debajo del aire acondicionado para que no le dé directamente. “Es por la garganta”, reconoce. ...
Este ingeniero de telecomunicaciones, tímido y buen estudiante, descubrió en la universidad que tenía “un don”. Imitó a sus profesores en la cena de fin de curso. Y al verse radiografiados, disimularon sus gestos en clase al día siguiente. Allí se dio cuenta de que “podía cambiar la realidad”. Después, vinieron los guiñoles, la radio, la tele... Y sus mil caras y voces. Las de Miguel Bosé, Iker Jiménez, Luis Zahera o Josep Pedrerol, por decir algunos recientes de a los que roba el alma en El Intermedio, Ilustres ignorantes o la Cadena SER.
Pregunta. ¿Cómo se imitaría a sí mismo?
Respuesta. Ostras, ¡qué difícil! Tengo muchos tics. En el colegio, guiñaba los dos ojos a la vez. Ahora subo el moflete derecho, como si tuviera un tic nervioso. Me acelero mucho o hablo muy bajito. Iría por ahí...






