En casi medio siglo pasando consulta, Juan José Rodríguez Sendín ha visto casi de todo. En sus inicios recuerda que una familia lo llamó para atender a su hijo, que tenía sarampión. Lo tenían sudando, abrigado con una manta roja, bajo la luz de una bombilla del mismo color. “Cuando les pregunté para qué hacían eso, me respondieron: ‘Es para que le salga todo el rojo”.

Creencias más o menos exóticas han existido siempre, y los médicos han tenido que lidiar con ellas en consulta. También el negacionismo de la ciencia, que antes se difundía de boca a boca y ahora corre como la pólvora por las redes sociales. Sendín ve con preocupación cómo algunos movimientos políticos, generalmente de extrema derecha, usan estas palancas para arrastrar pasiones y votantes. Pone como ejemplo Estados Unidos y Robert F. Kennedy, el equivalente al ministro de Sanidad, que está en contra de las vacunas mientras el sarampión se está extendiendo cuando estaba ya arrinconado.

En el congreso nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), que se celebró la semana pasada en Las Palmas (y al que EL PAÍS ha acudido invitado por la organización), los facultativos han debatido cómo hacer frente a esta ola, que en España no cala de momento tanto como al otro lado del Atlántico, pero que también puede suponer un peligro para la salud pública.