En el barrio de Salamanca de Madrid no cabe una oficina más de banca privada. La calle Serrano y el Paseo de la Castellana han visto cómo brotaban durante la última década más y más sucursales especializadas en atender a los clientes con altos patrimonios. Santander Private Banking, Singular Bank, BNP Paribas, Andbank, Creand, Abante Asesores... han desembarcado en la Milla de Oro del lujo madrileño para dar servicio al cliente más codiciado.
Mientras que el número total de bancos y cajas de ahorros que atienden al común de los mortales se ha ido reduciendo —de 55 a 10 en menos de 10 años—, la competencia por entrar en el jugoso negocio del asesoramiento patrimonial no ha parado de crecer. Con la expansión de la banca andorrana, que ha adquirido una decena de firmas de inversión para ampliar su base de operaciones española. Con el despliegue de grandes aseguradoras, como Mapfre, Mutua Madrileña o Santalucía, en este segmento. Con la llegada de proyectos especializados en atender a las fortunas latinoamericanas. Nadie quiere perderse la fiesta.
De acuerdo con un informe de la consultora Intelect Search, el conjunto de entidades especializadas en banca privada gestionan o asesoran activos por valor de 900.000 millones de euros, a cierre de 2024. Todos los grandes bancos tienen su divisiones especializadas —de BBVA a Bankinter, pasando por Ibercaja o Abanca—. Además, en el caso de CaixaBank o Kutxabank, cuentan con filiales totalmente independientes para dar cobertura a los clientes más ricos: Open Wealth y Fineco, respectivamente.







