El banco duplicó la llegada de patrimonio a la división en 2025 gracias al impulso en España, México y Turquía. Un tercio del dinero llegó de nuevos clientes

La banca privada es un paraíso de rentabilidad para las entidades financieras, un negocio que combina un consumo de capital mínimo, gran rentabilidad y elevada eficiencia. El BBVA se esforzó al máximo en atraer dinero nuevo a esa área de negocio el año pasado, con entradas netas (sin el efecto mercado) de 18.360 millones de euros, un 100% más que en 2024, según un documento de la entidad. Un tercio de esa cuantía provino de nuevos clientes, y España, México y Turquía fueron los países que más aportaron.

El banco que preside Carlos Torres cuenta con un patrimonio total de 250.000 millones de euros en manos de clientes en banca privada —aquellos con más de 500.000 euros de patrimonio en el banco—, y banca personal (affluent, en el argot), un segmento en el que las exigencias de activos se reducen de forma notable. La mitad de ese dinero pertenece a este último nivel, y España es el país que más contribuye.

Pero el negocio de banca privada de la entidad va mucho más allá de España. El BBVA lo ofrece también en Perú, Turquía, México, Argentina, Colombia y Uruguay a nivel nacional, y a escala internacional, en España (con una oficina en Madrid que ofrece servicio principalmente a clientes latinoamericanos), Suiza (Zurich), donde además ofrece servicios de compraventa de activos digitales, y Estados Unidos (Miami). En estos tres últimos países cuenta con servicios de diversificación financiera más allá de los países en los que viven los clientes a través de los servicios offshore, como se conocen en la jerga. Junto con los servicios onshore, el banco ofrece una propuesta que combina lo local y lo global, con el banquero sobre el terreno como eje de la relación.