Una mujer de mediana edad pasó tres días ingresada en el Hospital Puerta de Hierro (Madrid) tras administrarse hace unos meses un enema de la llamada Solución Mineral Milagrosa (MMS, en sus siglas en inglés) con el objetivo de “purificarse”. Este producto, un desinfectante industrial parecido a la lejía, ha sido promocionado en los últimos años por curanderos y seguidores de las pseudociencias como una solución mágica a múltiples enfermedades —VIH, malaria, coronavirus, diabetes...— y trastornos del neurodesarrollo, como el autismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Ministerio de Sanidad han reiterado desde 2010 que el uso de MMS entraña “un grave riesgo para la salud” y que “no está recomendado en ningún caso”.

La paciente acudió una noche a urgencias con sangrado anal y dolor abdominal, y explicó que horas antes se había administrado “un enema de MMS comprado en internet por 300 euros”, según el trabajo presentado ahora por profesionales del Puerta de Hierro en el congreso de la Asociación Europea de Centros Antitóxicos y Toxicología Clínica.

“La MMS es clorito de sodio diluido al 28% en agua destilada. Es una sustancia cáustica, que daña la mucosa digestiva y puede producir una perforación intestinal. En este caso, la paciente tuvo buena evolución y recibió el alta tres días después. Una colonoscopia un mes más tarde no detectó lesiones ni secuelas”, explica Antonio Caballero, de la Unidad de Toxicología Clínica del Puerta de Hierro.