Más para los ricos y menos para los pobres. La principal iniciativa legislativa que impulsa el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamada “Una gran y hermosa ley”, no será tan hermosa para los estadounidenses más necesitados, según el análisis realizado por la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), de carácter técnico y apartidista, sobre sus efectos redistributivos. Según el estudio, los más ricos se ahorrarán impuestos y los más pobres perderán ayuda y cobertura sanitaria. En conjunto, el 30% de la población con menos renta saldría perdiendo y el otro 70%, ganando.
Estudios independientes ya ha habían señalado anteriormente el carácter regresivo de la norma, aprobada por la Cámara de Representantes y en tramitación en el Senado, donde es previsible que se introduzcan enmiendas que luego deberán ser aceptadas por la Cámara baja. En esta ocasión, es la CBO la que pone cifras a esos efectos redistributivos en favor de los más pudientes.
Tal y como está redactada hasta el momento, el 10% de los hogares con menores ingresos perdería una media de unos 1.600 dólares al año en recursos, lo que supone un recorte del 3,9% en sus ingresos. Estas reducciones se deben en gran medida a los recortes en el programa de seguro médico Medicaid y en los requisitos más exigentes para recibir ayudas alimentarias a través del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP). En cambio, dada su baja renta, no se ven beneficiados por las rebajas de impuestos.











