La Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), una agencia de supervisión nuclear ligada a Naciones Unidas, ha adoptado este jueves una resolución contra Irán, al que acusa de no cumplir con sus obligaciones nucleares, en concreto, de no haber aclarado el origen de unos restos antiguos de material atómico hallados por los inspectores en lugares no declarados por el país. La resolución abre la puerta a una denuncia ante el Consejo de Seguridad de la ONU. Teherán ha respondido a esta resolución, la primera en su contra en 20 años, confirmando lo que ya habían adelantado varios de sus altos funcionarios: que el país abrirá una nueva planta de enriquecimiento de uranio y modernizará otra con centrifugadoras de última generación.
La resolución ―presentada por Alemania, Francia, Reino Unido y Estados Unidos―, y apoyada por 19 países, considera que la falta de cooperación de Irán “constituye un incumplimiento de sus obligaciones” con el OIEA y subraya la imposibilidad del director del organismo, Rafael Grossi, de confirmar que el programa nuclear iraní tiene fines exclusivamente pacíficos, como asegura Teherán. Ello “plantea cuestiones que competen al Consejo de Seguridad” de Naciones Unidas, reza la resolución, que abre la puerta .














