Indianápolis vivió este miércoles su primer partido de una final de la NBA en un cuarto de siglo. Contra pronóstico, los Indiana Pacers van por delante en la final contra los Oklahoma City Thunder. Su victoria en casa (117-106) se cimentó en la gran actuación de los suplentes, liderados por el canadiense Bennedict Mathurin, en un partido en el que estuvo apagado su compatriota Shai Gilgeous-Alexander, la estrella de los Thunder. Los Indiana Pacers se adelantan 2-1 en la serie al mejor de siete partidos.

Los suplentes de Indiana anotaron 49 puntos, frente a los 18 que sumaron los jugadores del banquillo de Oklahoma. Entre todos ellos destacó Mathurin, que con 27 puntos en solo 22 minutos fue el máximo anotador del partido, por delante de Jalen Williams (26) y de Gilgeous-Alexander (24), que estuvo 42 minutos sobre la cancha. El alero canadiense de 22 años fue elegido sexto del draft por Indiana en 2022 y es el que acumula más puntos por minuto en los playoffs.

Además de Mathurin, T. J. McConnell levantó al equipo cuando se descolgaba en el marcador y acabó sus 15 minutos con 10 puntos, cinco asistencias y cinco robos, algunos de ellos nada más poner el balón en juego los rivales y además con canasta inmediata, con el golpe moral que eso supone. Nunca un suplente había logrado una estadística como esa en una final de la NBA desde que en 1974 empezaron a contabilizarse los robos de balón.