Tras la espectacular remontada de los Indiana Pacers, casi sobre la bocina, del primer partido de la final de la NBA, los Oklahoma City Thunder jugaban este domingo con una necesidad perentoria de ganar. Construyeron la victoria (123-107) en la primera mitad del partido con un ejercicio de enorme intensidad defensiva, sin dejar pensar a Tyrese Haliburton, adueñándose de la zona y conquistando el rebote. El canadiense Shai Gilgeous-Alexander, la estrella de Oklahoma, sumó 34 puntos pese a la dura presión a la que fue sometido.
En el primer partido, los Thunder fueron por delante en el marcador salvo en los 0,3 segundos finales. En el segundo, volvieron a dominar casi de principio a fin, pero esta vez sin dejarse defender. Junto al derroche defensivo de la primera mitad, mantuvieron un buen ritmo anotador a partir del segundo cuarto. Sus 123 puntos son la máxima anotación en un partido de las finales de la NBA desde que los Milwaukee Bucks lograron esa misma puntuación en 2021.
El primer cuarto estuvo muy igualado, con alternativas en el marcador y diferencias escasas, pero en los dos últimos minutos, los Thunder lograron un parcial de 7-0 con el que el cronómetro llegó a cero con la mayor ventaja hasta ese momento (26-20).













