Marruecos y Argelia se enfrentaron con las armas hace seis décadas, en sus primeros años de independencia, en una disputa territorial por el desierto del Sáhara. La guerra de las arenas revive en las últimas semanas, pero ahora se libra en el ciberespacio.
Un grupo de piratas informáticos argelinos ha capturado datos personales de cerca de dos millones de afilados a la Seguridad Social, en la mayor infiltración digital registrada en Marruecos. El reino jerifiano también acaba de sufrir una presunta brecha en el Consejo General del Poder Judicial, con la exposición datos de 5.000 jueces, y en la vía telemática de acceso notarial al catastro. En contrapartida, hackers marroquíes se han atribuido una intrusión masiva en el sistema bancario de la vecina república democrática popular.
La sucesión de ciberataques no ha venido seguida de una petición de rescate económico, como es habitual entre las mafias del internet profundo, sino de pronunciamientos geopolíticos en las redes sociales en torno al conflicto del Sáhara Occidental.
En el primer episodio de la ciberguerra, el portavoz del Gobierno de Rabat, Mustafá Baitas, acusó en abril de los ataques informáticos a “actores hostiles” que buscan “entorpecer los logros y victorias diplomáticas” marroquíes. La Caja Nacional de la Seguridad Social reconoció entonces en un comunicado que había sufrido una fuga de datos y suspendió temporalmente el acceso a su sede electrónica. La prensa local recalcó que se habían aireado nóminas, cuentas bancarias y correos electrónicos de cerca de dos millones de cotizantes.






