El picante es la vara de medir. Y la palabra clave, spice. Se trata del gran fenómeno literario de los últimos años, el romantasy, esa mezcla de fantasía y romance en la que las academias de magos, los imperios medievales, los jinetes de dragones o los cazadores de monstruos no se embarcan solo en una misión épica, sino también en relaciones sentimentales cuyo gradiente puede ir de besos y caricias a escenas de sexo más o menos explícitas. Y las explícitas son muy explícitas. En foros digitales, en páginas web, en vídeos de YouTube, una comunidad de millones de lectores (sobre todo lectoras) está atenta al nivel de picante, de spice, de los libros,

eddit.com/r/fantasyromance/comments/17ypbmn/how_much_spice_do_you_like_and_why/" target="_blank" rel="" title="https://www.reddit.com/r/fantasyromance/comments/17ypbmn/how_much_spice_do_you_like_and_why/" data-link-track-dtm="">que puntúan de forma informal de uno a cinco guindillas. De los hipersexuales jinetes de dragón de Rebecca Yarros a los inmortales y hermosos faes de Sarah J. Maas, bienvenidos al reino del romantasy, el gran fenómeno literario de nuestro tiempo.

“Yo llego a estos libros después de leer Harry Potter. Quería algo que me sumergiera tanto, y empecé a leer romance distópico. Comencé con Destrózame (nivel spice: 3)”. Lo cuenta Adriana Atitar, de 15 años, que también es fan de Powerles o la saga de Alas de sangre. “Lo compré yo sola porque empecé a leer de romantasy por internet. Se lo recomendé a todas mis amigas y ahora estamos todas enganchadas”, cuenta. La referencia al plural femenino guarda quizá una de las claves del fenómeno: ¿es un movimiento de chicas? “Yo creo que sí. Al menos en mi colegio y mi entorno. De todos los que seguimos el fenómeno, solo uno es chico”. De todas las chicas que la rodean, la que no ha caído en la red del romantasy es justo su hermana gemela, María: “Ella prefiere leer novelas de romance al uso. No le gustan estos libros porque, al final, también hay acción y violencia”.