Dijo una vez Dennis Wilson que su hermano mayor, Brian, era un hombre “capaz de entregar su vida por una mariposa”. Un tipo que gozaba de un gran corazón y sufría de una excesiva sensibilidad que lo llevaron siempre a encerrarse en su propio universo, un sitio demasiado profundo y extraño cómo para saber qué había realmente allí dentro. Nadie lo sabía. Quizá ni siquiera el propio Brian.

Dennis fue los pocos que intentaron conocer de verdad el universo de Brian Wilson. El hermano menor, que murió antes que Brian, fallecido este miércoles a los 82 años, también contó en su día que el padre de ambos, Murry Wilson, los maltrataba. Como en uno de esos cuentos de terror de Stephen King que suceden en cualquier lugar mundano de la geografía estadounidense, el progenitor no sólo creó un estado de terror a través de insultos, amenazas y chantaje emocional en la casa de los Wilson, ubicada en un vecindario del sur de Los Ángeles, sino que los pegaba de todas las maneras posibles. Murray era un músico frustrado que, ante la falta de talento, se cebó con sus hijos y, cuando estos consiguieron demostrar su valía pese al miedo y el control, se convirtió en un manager tirano. Con Brian, que mostró ser un genio musical desde niño, se recreó con el que más. Como contó su hermano, llegó a atizarle con un bate de beisbol sólo por fallar una pelota. Aquello le dejó sordo de un oído.