Fotografía de integrantes de las Fuerzas Armadas vigilando el área de un atentado con explosivos, en Jamundí (Colombia). EFE/ Ernesto Guzmán
Bogotá (EFE).- Una ola de atentados con explosivos, ráfagas de fusil y coches bomba dejó al menos siete muertos este martes en el suroeste de Colombia. Los crímenes ocurrieron casi en simultáneo y apenas tres días después de que un senador y aspirante presidencial fuera tiroteado en un acto de campaña en Bogotá.
Estas son las claves de la crisis de seguridad que revive el fantasma de la violencia de décadas pasadas y agita el panorama político en Colombia:
Colombia despertó hoy con una decena de atentados en diferentes municipios de los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, dos viejos epicentros del conflicto armado.
En el Valle del Cauca hubo al menos tres explosiones en Cali, la capital, y otras más en un caserío del municipio de Jamundí. En el vecino Cauca, fueron tres las detonaciones en los municipios de El Bordo y Corinto, y en Caloto un francotirador asesinó a un policía.















