El Gobierno de Alfonso Rueda (PP) funcionó con absoluta normalidad durante cuatro meses pese a tener en sus filas a un denunciado por agresión sexual. El presidente gallego supo el pasado febrero que su conselleiro de Mar, Alfonso Villares, un político con amplia trayectoria y muy cercano a él, había sido denunciado un mes antes por una mujer en un juzgado de Ferrol imputándole ...

un presunto delito contra la libertad sexual. Según ha contado él mismo, el presidente se limitó a pedirle al miembro de su Ejecutivo que lo mantuviera informado y no fue hasta el pasado 4 de junio que el caso tuvo consecuencias políticas. Villares dimitió y Rueda y todo el partido no dudaron en despedirlo con aplausos. La oposición está indignada y ha pedido al líder del PP gallego que comparezca esta semana en el pleno del Parlamento autonómico para dar explicaciones. Los populares, sin embargo, han vetado la solicitud.

El portavoz parlamentario del PP, Alberto Pazos, sostiene que las dudas sobre la gestión que la Xunta ha hecho de esta crisis “ya han sido todas aclaradas por el presidente ante el conjunto de la sociedad”. Pazos ha sacado pecho del comportamiento de Rueda y del ya exconselleiro. Ha asegurado que la dimisión de Villares “nada más conocerse la apertura de una actuación judicial” tiene “pocos precedentes” y la ha calificado de “inmediata”. Villares renunció a su cargo y pidió la baja temporal en el partido cinco meses después de ser denunciado por unos hechos que ocurrieron el 27 de diciembre.