Una manifestante se arrodilla frente a miembros de la Guardia Nacional de California. EFE/EPA/Allison Dinner

Washington (EFE).- La decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de enviar a la Guardia Nacional a Los Ángeles para controlar las protestas por las redadas migratorias supone una orden inédita en el país en 33 años. A eso se suma el que el neoyorquino la adoptara sin aprobación del gobernador local, algo no visto desde 1965.

La última vez que un presidente de los EE.UU. ordenó que la Guardia Nacional tomará las calles para garantizar el orden en las calles fue en 1992, cuando lo hizo George W.H. Bush para terminar con las revueltas violentas que estallaron el 29 de abril de aquel año tras la absolución de los cuatro policías que habían golpeado brutalmente a Rodney King un año antes.

El fallo a cuenta de la agresión a King, que había sido grabada por un vecino de Los Ángeles y emitida ampliamente en los medios, provocó disturbios violentos y episodios de saqueo que duraron cuatro días y dejaron unos 60 muertos, más de 2.000 heridos y cuantiosos daños materiales.

Los despliegues de la Guardia Nacional para neutralizar este tipo de episodios no son raros en Estados Unidos, pero son los Ejecutivos locales los que solicitan normalmente la maniobra, como sucedió, por ejemplo, cuando gobernadores de más de una veintena de estados activaron unidades de este cuerpo en 2020 para hacer frente a las protestas por la muerte de George Floyd.