Paula Reyes (Getafe, 29 años) no concibe la vida sin arte. Lo que más le divierte es actuar, aunque el amor que siente por la interpretación, dice, no es recíproco. Pero sus cuatro años en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid no fueron en vano, porque allí conoció a Adriana Ubani, con quien más tarde formaría el grupo Pipiolas. A través de un sonido ecléctico que mezcla variantes del pop con house e incluso techno, dan otra vida a muchos de los poemas de Reyes. Su álbum No hay un Dios y dos EP en tres años les ha servido para hacerse un hueco en la escena indie española, además de colaborar con artistas como Rigoberta Bandini o Kiko Veneno.

Reyes es compositora de la banda y también escribe poesía y narrativa. A veces entremezcla estas últimas, como en su libro joder y gracias (Aguilar), donde, aprovechándose en ocasiones de crudo sarcasmo, explora el dolor por la pérdida, el amor (y por consiguiente el desamor), y en definitiva, todas las dudas y traumas que abarcan a una generación de jóvenes. Aunque seguro que más de un boomer también se ha sentido representado.

Pregunta. ¿Escribir le ha acompañado toda la vida?

Respuesta. Siempre. Desde que supe escribir, he escrito. Era mi manera de conversar con el mundo y de entender mis emociones.