De las redes a los escenarios, Paula Púa reflexiona sobre el humor, la salud mental y la presión de ser viral sin perder la voz propia
Los padres de Paula Púa (Valencia, 33 años) tienen un pequeño hall of fame en el pasillo de casa. “Soy hija única, así entenderás muchas cosas”, dice mientras repasa una pared que empezó con artículos enmarcados de su etapa como periodista, siguió con algún tuit que le sirvió de trampolín y hoy acumula fotos de escenarios, platós de televisión y estudios de radio. En apenas siete años, Púa se ha convertido en una de las humoristas más reconocibles de su generación, en un ecosistema donde ya no basta con subirse al escenario. La comedia, como las redes, se ha vuelto cada vez más inmediata y más pendiente de quién mira que de quién actúa. “En el fondo”, añade, “todos somos hijos únicos”.
Pregunta. ¿Sigue siendo X un buen escaparate para la comedia?
Respuesta. Ha dejado de ser una plataforma para el humor por dos razones: que el algoritmo ha cambiado y ahora tienes que pagar para que se vean tuits y, la segunda, que está lleno de nazis. Me pasé a Instagram y TikTok me cuesta entenderlo; ahí veo una brecha generacional.
P. Una humorista tiene que triunfar primero en redes para subirse a un escenario?






