La Fiscalía General rusa ha declarado “organización indeseable” al British Council, la fundación del Gobierno británico para la enseñanza de inglés en el exterior. Esta etiqueta, equivalente a la de organización “extremista” o “terrorista”, implica que cualquier contacto con la fundación es considerado un grave delito. Aunque la institución ya no trabaja en Rusia desde la invasión de Ucrania, las autoridades amenazan con multa o cárcel a los que reciban clases oficiales de inglés vinculadas al British, participen en alguna actividad cultural, por ejemplo online, o se presenten al examen de inglés asociado a la institución, el IELTS.

“No operamos en Rusia”, ha advertido de nuevo el British Council en su web. “Esta prohibición está relacionada con un cambio en la legislación rusa que afecta a las organizaciones vinculadas a gobiernos extranjeros que el Gobierno ruso considera indeseables”, ahonda el instituto.

Las autoridades rusas acusan al British Council de ser una herramienta de Londres para influir en el extranjero “y apoyar el movimiento LGTBI, prohibido en Rusia”. “Con el pretexto de realizar actividades educativas y culturales, y enseñar el inglés [...], promueve los valores y los intereses a largo plazo británicos en la educación, la cultura y la política juvenil”, ha declarado la Fiscalía rusa en un comunicado.