“Alguien ha llegado y ha dado una patada al ajedrez, pero las fichas han quedado en el tablero, tenemos que colocarlas de nuevo”. La frase pronunciada esta semana por Félix Sanz Roldán, militar y ex director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), ilustra el desafío al que se enfrenta el mundo tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El magnate estadounidense ha sacudido el planeta al detonar una guerra comercial que cambiará para siempre las reglas del comercio mundial. “El comercio nunca volverá a ser el mismo pese a las negociaciones arancelarias”, dijo hace unas semanas Christine Lagarde, presidenta del BCE, en Fráncfort.

A 2.300 kilómetros de allí, en Sevilla, está semana se ha planteado una pregunta: “¿Deberíamos dar las gracias al presidente de Estados Unidos por provocar un nuevo escenario que propicie el despertar de Europa?”, pronunció con tono provocador Nuria Vilanova, presidenta del Consejo Empresarial Alianza para Iberoamérica (CEAPI), ante un nutrido grupo de empresarios españoles y latinoamericanos. “Trump es un catalizador para buscar nuevas alianzas en busca de una mayor autonomía e independencia comercial y económica. Ante el despertar de Europa, es el momento de más Iberoamérica. De ser prácticamente irrelevante para la UE, Iberoamérica ha pasado a ser estratégica para el mundo”, añadió Vilanova en el VIII congreso anual de la organización celebrado en Sevilla, donde se reunieron más de 500 empresarios de ambas orillas del Atlántico —y fueron invitados varios medios de comunicación, entre ellos EL PAÍS— para estrechar relaciones, analizar la coyuntura y buscar oportunidades de inversión.