La evolución en Bolsa del sector bancario se debate entre la euforia y el drama. Cuando el mercado cae, como sucedió el 2 de abril ante los aranceles universales de Donald Trump, los bancos cayeron a plomo. Y cuando el parqué se recupera, las acciones bancarias lo hacen aún más, como está sucediendo a la vista del balance del año. La Bolsa europea se ha rehecho del zarpazo del supuesto Día de la Liberación de Trump, pero el índice bancario va mucho más allá en su revalorización. Supera ya los niveles a los que cotizaba antes del 2 de abril y se anota un alza del 30% en el año, lo que convierte a la banca en el mejor sector en Bolsa de Europa.
Las cotizaciones bancarias están desafiando a las bajadas de tipos del BCE-después de que la subida del precio del dinero haya sido el sustento de su rally en Bolsa de los dos últimos años-, a la incertidumbre extrema y al temor a una recesión económica que desató el escenario más extremo de guerra comercial planteado por Trump en abril. El optimismo se ha abierto paso y el ánimo generalizado entre los inversores es que los aranceles no serán tan altos ni tan grave su impacto sobre la economía. No habría, por tanto, motivos para el drama en las cotizaciones bancarias, en un sector que además encara la actual incertidumbre con la morosidad en mínimos, bien pertrechado de provisiones y capital y habiéndose sacudido las dudas sobre su rentabilidad y eficiencia.






