Pocas prendas han dejado un rastro tan estético en la ficción como un bañador. En coral y con incrustaciones de brillantes, vistió a Marilyn Monroe de glamour en la película Cómo casarse con un millonario (1953). Con un sobrio diseño en negro, Sophia Loren se metió en la piel de una lavandera francesa que se enamora de un sargento revolucionario en Madame SansGêne (1961).

También fue el escultórico diseño que transformó a Bo Derek en la mujer 10 (1979) que filmó Blake Edwards, mientras en rojo cereza, impulsó a Pamela Anderson como estrella mediática con Los Vigilantes de la Playa en los años noventa.

Este 2025, el bañador tiene muchas papeletas para destronar al omnipresente bikini con la mirada puesta en el pasado. Junto a vertiginosos escotes en forma de V y fruncidos llegan múltiples patrones de flores y formas orgánicas, degradados, rayas y lunares. Sin tampoco dejar de lado al minimalismo cromático y el blanco por encima de todo.

Casi tan famoso como el color de su propio nombre, el rojo Valentino, el patrón de polka dots se replica esta temporada en la colección de baño. Este diseño con cuello en V y lazo en la cintura lo transforma en una esbelta silueta.

El tándem que forman cada verano las firmas francesas reformula la beachwear con piezas tan elegantes como atemporales. Este escultural bañador con escote pronunciado en la espalda y lazos en los hombros es una prueba.