Como si estuviera hecho a propósito, ideado a golpe de cincel en las canteras de Carrara, donde nació, Lorenzo Musetti lo tiene claro: “Quiero dejar de ser visto como el chico guapo que no sabe sufrir. Quiero que eso acabe, y estoy dispuesto a mancharme las manos en cada partido”. Y en ello está el italiano, citado este viernes (14.30, Movistar+) con Carlos Alcaraz y a la búsqueda de su primera gran final, que en el fondo no dejaría de ser otro paso en el plan que empezó a germinar en su mente hace exactamente dos semanas, cuando aterrizó en París con un propósito claro: ni más ni menos que ganar. Hasta el punto de verbalizarlo: “Nunca me había sentido así. Sé que puedo ser campeón aquí”.

No se esconde Musetti, un diamante que hoy brilla expuesto a la luz de París, donde se aprecia el fino tenis de un estilista con aroma a otro tiempo. Otra escuela. Nada de centímetros y palanca, muy lejos de esas torres que han ido imponiéndose durante la última década. Armonía y proporciones casi perfectas desde el punto de vista técnico. Y ahora también, eficiencia. Gane o pierde, es un gustazo verle pelotear. “Creo que se ha metido en las semifinales de un selecto grupo de jugadores que han llegado a las semifinales de todos los grandes torneos de tierra batida en una misma temporada, y eso solo lo habían conseguido cuatro hasta ahora”, remarca Alcaraz.