El Gobierno español ve resquicios para influir aún en la modificación de la reforma del Reglamento de Derechos de los Pasajeros que salió ayer del Consejo de la Unión Europea. La norma que trata de aclarar cuáles son las dimensiones de la maleta que puede viajar gratis en la cabina de los aviones, de unas medidas máximas de 40x30x15 centímetros, y por qué bultos ha de pagar el viajero, debe pasar aún el filtro del Parlamento Europeo, donde el ministerio español de Consumo confía en hacer piña con el Gobierno alemán en contra de la reforma.
Durante los últimos meses, aerolíneas y Comisión Europea han trabajado en busca de un acuerdo que armonice en toda la UE las dimensiones del equipaje de mano que las compañías no pueden tarificar, lo que ha coincidido con la imposición el pasado mes de noviembre de una sanción histórica en España, por parte de Consumo y por un total de 179 millones, a Ryanair, Vueling, Easyjet, Volotea y Norwegian. Se penalizaron prácticas comerciales como la del cobro por llevar la maleta en la cabina de viajeros (ahora se investiga a Wizz Air y Transavia). La Asociación de Líneas Aéreas (ALA), contraria desde el primer momento a la acción unilateral del ministerio de Pablo Bustinduy, señala esta mañana que el Consejo de la UE “resuelve las dudas sobre la política del cobro de equipaje en cabina, unifica el criterio a seguir por los tribunales y termina así con las distintas interpretaciones que vienen haciendo los órganos jurisdiccionales en España al respecto, con lo que se reducirá la litigiosidad”.






