Quedan días para el primer chapuzón del año y las comunidades de vecinos se preparan ya para iniciar la temporada de piscina, un elemento que incrementa, aún más, el precio de las viviendas. Buena noticia para los propietarios del pack y mala para los que quieren comprar un piso con este extra, puesto que desde la pandemia la piscina es uno de los elementos más codiciados por la demanda.
Su sobreprecio es muy variable y no se puede generalizar. “El impacto sobre el valor, en positivo o en negativo, de tener o no este equipamiento puede alcanzar, dependiendo de la ubicación, hasta un 15% en el caso de viviendas plurifamiliares (piscina comunitaria) y hasta un 18% en el caso de unifamiliares (piscina individual)”, indica César Escobar, director de Visado de Tinsa by Accumin. En las oficinas de la agencia inmobiliaria Alfa detectaron que el precio de las viviendas con piscina de su cartera subió un 10% en los cuatro primeros meses de 2024, más del doble que el incremento general de la vivienda en España (4,3%) en ese mismo periodo.
No obstante, los tasadores afirman que el mayor o menor encarecimiento del piso va a depender de la ubicación y del tipo de instalación. “No es lo mismo una piscina para 40 vecinos que otra para 400 y mal orientada”, comenta Pedro Soria, consejero de Estrategia y Desarrollo de Negocio de Grupo Tecnitasa. Además, su impacto en el precio nunca se cuantifica de forma aislada, sino en relación con otras características del inmueble. Y, en cualquier caso, no es el elemento que más peso tiene a la hora de fijar el valor de una vivienda. “Pesan más la ubicación, la superficie y distribución y las instalaciones y acabados”, señala Soria.






