Este fue el insólito detalle que lo alejó del lugar y cambió su vida para siempre.

Hans Gernot Schenk llevaba trabajando más de un año en las Torres Gemelas cuando se produjeron los atentados. Ese día llegó un poco más tarde a la oficina, y probablemente por eso…

Una mañana normal de un martes 11 de septiembre se convirtió en una de las fechas más trágicas de la historia.