El país asiático, junto a China, se ubica bien arriba en el ránking educativo de la OCDE y sostiene un régimen sumamente estricto en las aulas. Su Gobierno nacional, catalogado por muchos como “autocrático”, habilitó, a partir de 2027, los castigos físicos desde el nivel primario. Permite a los profesores azotar a sus alumnos en casos de “faltas graves” y como “último recurso”, con el objetivo final de luchar contra el bullying, un flagelo creciente en las escuelas singapurenses.

Del top 10 mundial al fondo de la tabla: así se mueve el país en lectura, matemáticas y ciencias frente al planeta.

Students in China have emerged as the world's top performers in mathematics and science in an international assessment measuring how well education systems prepare 15-year-olds…