Las grandes tecnológicas tienen la vista y la billetera puesta en la inteligencia artificial (IA) y compiten por lograr el mejor modelo de lenguaje. S

La carrera por liderar esta nueva tecnología desata una inversión sin precedentes, pero dispara las alarmas por su voraz impacto energético y el encarecimiento de la electrónica

Las grandes tecnológicas tienen la vista y la billetera puesta en la inteligencia artificial (IA) y compiten por lograr el mejor modelo de lenguaje. S