Espero que hayáis tenido un muy buen verano. Veréis que los primeros días sentís que la vida con obligaciones no tiene sentido, pero no os preocupéis, el tiempo arrastrará esa sensación como las olas hacen con las huellas y convertirá el dolor en bonitos recuerdos. En mi caso, tengo la suerte de regresar a un trabajo que me gusta y me permite aprender cada día y abordar uno de los principales problemas sociales y económicos: la vivienda. Entender cuáles son las causas, quiénes son los responsables de este problema y señalarlos es estimulante y te hace sentir útil, pero no negaré que es también frustrante la sensación de que, por más que se denuncie, el problema persiste.