Ocho días después de la catastrófica inundación, el suelo se ha endurecido como el hormigón o se ha convertido en una masa resbaladiza y húmeda, y no se aprecian señales de asentamientos humanos en amplias zonas

Cientos de trabajadores de una docena de proyectos hidroeléctricos construidos para aprovechar este recurso quedaron atrapados en sus galerías subterráneas

Los rescatistas trabajan en condiciones peligrosas y bajo la amenaza de una nueva crecida de las aguas