Con un palito en mano, Manuel Vásquez, un panameño de 63 años, sale junto a otros vecinos cuando la marea está baja a patrullar la playa de Mata Oscura, en el litoral Pacífico de Panamá, en busca de nidos de huevos de tortuga para trasladarlos a un vivero artificial donde quedan protegidos de depredadores o los vaivenes del clima.