Por Bienvenido Velasco y Giovanna Ferullo M |
Mata Oscura (Panamá) (EFE).- Con un palito en mano, Manuel Vásquez, un panameño de 63 años, sale junto a otros vecinos cuando la marea está baja a patrullar la playa de Mata Oscura, en el litoral Pacífico de Panamá, en busca de nidos de huevos de tortuga para trasladarlos a un vivero artificial donde quedan protegidos de depredadores o los vaivenes del clima.
«En vez de estar escarbando locamente, usamos el palito: donde se hunde y la arena está más suave, ahí está el nido y los huevos», que son manipulados con guantes, «porque uno tiene bacterias» en las manos que los pueden contaminar, se meten en una bolsa plástica «y se trasladan al vivero artificial», detalla a EFE Vásquez, que se dedica a la protección de los quelonios desde 1992.
Vásquez es un residente de Mata Oscura, la comunidad que da nombre a la playa situada en la provincia de Veraguas y que está «bendecida, porque llegan a anidar cuatro especies» de tortugas, algo excepcional, como explica el activista y miembro de la Fundación Agua y Tierra, Jacinto Rodríguez.
Fotografía del presidente de la Fundación Agua y Tierra, Jacinto Rodríguez, hablando durante una entrevista con EFE en la playa Mata Oscura, provincia de Veraguas (Panamá). EFE/ Bienvenido Velasco








