Durante años, el centro de Europa fue una región donde la deuda pública era visto como algo malo, casi tóxico para la economía. Con Alemania y Austria a la cabeza, la obsesión por cuadrar las cuentas públicas se extendió hacia los países que iban abandonando la Unión Soviética para abrazar el capitalismo. Hoy, con el gasto público desatado (o con planes para expandirse como en Alemania) en casi toda Europa, Europa central no iba a ser una excepción. El último reducto de la austeridad en la región ha dado los primeros pasos para abrazar un mayor déficit público e incrementar el gasto. La República Checa ha flexibilizado sus estrictas normas fiscales, una medida que permitirá al multimillonario primer ministro cumplir sus promesas electorales para aumentar la inversión financiada con más ...