La aceleración del empleo tecnológico ha coincidido con el despliegue de políticas de digitalización financiadas por la UE. Durante décadas, la necesidad de transformar el modelo productivo ha sido un lugar común en todos los discursos, informes y foros económicos. Y es paradójico que, ahora que los datos ofrecen pruebas tangibles, el debate público parece incapaz de incorporarlos