Mientras cae el empleo registrado y crece el cuentapropismo, casi dos de cada tres jóvenes de 18 a 24 años trabajan sin aportes jubilatorios. La precarización de la entrada al mercado laboral no es un fenómeno pasajero: condiciona las trayectorias educativas, los ingresos y las posibilidades de construir una vida autónoma.

El empleo pleno de derechos sigue siendo minoritario y las posibilidades disminuyen entre aquellos que pertenecen a los sectores socioeconómicos más bajos

El acceso al empleo regular cae a la mitad en los estratos más bajos. Apenas el 13% de los jóvenes argentinos logra estudiar y trabajar en simultáneo.