Los ultras prenden el odio racista en Ceuta, como el verano pasado en Torre Pacheco. Estampidas contra inmigrantes, periodistas, defensores de derechos humanos y gente musulmana. Mientras en Valencia actúan impunemente matones que pretenden "enseñar buena conducta" blandiendo porras. ¿Tal salvajismo tranquiliza a alguien?