La mañana del 27 de agosto de 1896, una flota británica atacó el palacio gubernamental de la isla para obligar a renunciar al nuevo sultán, que había llegado al poder el día anterior con un golpe de Estado. Los disparos comenzaron a las 9.02 y cesaron a las 9.40, con un saldo de 500 defensores muertos y un solo atacante herido