Trece años después de su adiós, Mourinho vuelve al Bernabéu con un mensaje claro: menos atención para él y más apoyo para un equipo que busca reconciliarse con su afición.

Desea que su marca de joyas «se sostenga por sus propios méritos y no se defina únicamente por mi apellido», aunque el entrenador del Real Madrid sea su gran inspiración

La actitud del portugués en su debut en Liga distó de la vehemencia que se recuerda de su primera etapa