Robbins sostiene que los hijos no pueden controlar las decisiones de sus padres, pero sí pueden cambiar la forma en que participan en la relación.

La especialista advirtió sobre la intención de muchos hijos de modificar a los progenitores; sugiere que la aceptación es el camino hacia vínculos más sanos

Robbins sostiene que los hijos no pueden controlar las decisiones de sus padres, pero sí pueden cambiar la forma en que participan en la relación.