NoticiaRobbins sostiene que los hijos no pueden controlar las decisiones de sus padres, pero sí pueden cambiar la forma en que participan en la relación.Síguenos y léenos en Google DiscoverRobbins sostiene que aceptar lo que no se puede controlar puede mejorar los vínculos familiares. Foto: Instagram: @melrobbins, iStock24.08.2026 13:18 Actualizado: 24.08.2026 13:18

La adultez no necesariamente pone fin a las diferencias entre padres e hijos. Algunas formas de pensar, comportamientos o conflictos pueden permanecer durante años, mientras quienes ya crecieron conservan la expectativa de que algún día sus progenitores actúen de otra manera.Para Mel Robbins, autora y referente en desarrollo personal, una parte de la respuesta está en abandonar esa expectativa. Su propuesta parte de una idea sencilla: no se puede controlar la personalidad ni las decisiones de otra persona, pero sí es posible modificar la manera en que uno participa en una relación.El planteamiento hace parte de su conocida "Let Them Theory" (en español "teoría de 'déjalos'"), una herramienta que Robbins utiliza para abordar diferentes vínculos. En su podcast ha explicado que el método consiste en dejar de gastar energía intentando controlar aquello que corresponde a los demás y concentrarse en las decisiones propias. Robbins sostiene que aceptar lo que no se puede controlar puede mejorar los vínculos familiares. Foto:iStock LEA TAMBIÉN En el fragmento del episodio dedicado a este tema, Robbins lleva esta idea directamente a la relación entre padres e hijos. Su recomendación es aprender a quererlos desde la realidad y no desde una versión idealizada. "Tienes que aprender a quererlos tal como son, no como desearías que fueran", afirma.La especialista considera que con el paso de los años algunas personas pueden volverse más rígidas y aferrarse a sus formas habituales de pensar y comportarse. Por eso, esperar indefinidamente que los padres modifiquen determinados aspectos de su personalidad puede convertirse en una fuente permanente de frustración.Robbins incluso plantea que muchos ascendientes probablemente nunca han acudido a terapia ni tienen intención de hacerlo. Desde esa perspectiva, algunos conflictos familiares que los hijos llevan tiempo intentando solucionar podrían permanecer sin cambios. "Los problemas que observas en su matrimonio, esos que desearías cambiar o mejorar, han estado ahí siempre. No van a cambiar", sostiene.La propuesta no consiste en negar que existan diferencias o experiencias difíciles. El punto está en reconocer que la transformación de los padres no depende de sus hijos. Intentar conseguirla puede terminar desplazando la atención hacia una tarea que está fuera de su control.Robbins sostiene que aceptar lo que no se puede controlar puede mejorar los vínculos familiares. Foto:iStock LEA TAMBIÉN Frente a esa situación, Robbins plantea una alternativa: modificar la propia actitud dentro del vínculo. La especialista cuenta que una idea le ha permitido desarrollar mayor aceptación hacia sus padres: "Me dieron todo lo que pudieron, basándose en su propia experiencia de vida".Ese cambio de perspectiva también conecta con una de las bases de su teoría. En su contenido sobre relaciones familiares, Robbins sostiene que una sola persona puede comenzar a modificar la dinámica de un grupo cuando cambia la manera en que responde. "Y cuando actúas sabiendo que, aunque la otra persona no vaya a cambiar, eso no significa que tú no puedas hacerlo", señaló.Aceptar a los padres como son puede entenderse como reconocer sus características y decisiones sin convertir el vínculo en un intento permanente por transformarlos. Al mismo tiempo, cada hijo conserva la posibilidad de decidir cuánto contacto desea tener, qué límites establecer y cómo responder ante determinadas situaciones.Robbins asegura que este cambio puede producir efectos en la dinámica familiar porque modifica la manera en que una persona llega al encuentro con el otro. "Lo que he comprobado una y otra vez es que, en el instante en que cambio mi propia actitud en la relación, esta mejora", afirma.Robbins sostiene que aceptar lo que no se puede controlar puede mejorar los vínculos familiares. Foto:iStock LEA TAMBIÉN La propuesta de la especialista parte así de una distinción entre la responsabilidad de los padres, que tienen la capacidad de decidir quiénes quieren ser y los hijos, que tienen la posibilidad de decidir cómo relacionarse con ellos. Para Robbins, dejar de intentar cambiar aquello que no está bajo control puede convertirse en el primer paso para construir un vínculo más tranquilo y realista.Pablo Pachón Ramírez Redacción Alcance Digital