“Cada niño reclutado es una muestra del fracaso del Estado”, dijo Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.

La campaña utiliza educación, literatura, arte y acompañamiento familiar para impedir que los grupos conviertan a los niños en víctimas.

Informe de la organización evidencia el crecimiento de este problema, en parte por el anzuelo que grupos ilegales encontraron en internet.