Las últimas noches de agosto mantienen viva la costumbre de llevarse la cena a la arena, especialmente en la Malva-rosa, pero la normativa de Valencia marca límites claros

Es una infracción dormir o acampar en el espacio público, también en unas playas que muchos aprovechan hasta las últimas noches del verano

Las últimas noches de agosto mantienen viva la costumbre de llevarse la cena a la arena, especialmente en la Malva-rosa, pero la normativa de Valencia marca límites claros