Para una parte cada vez más visible de las juventudes argentinas, el primer vínculo estable con el mundo adulto no es un recibo de sueldo: es una deuda. Un informe reciente del Banco Provincia mostró que nueve de cada diez jóvenes de entre 18 y 21 años que ingresan en mora lo hacen antes de conseguir un empleo formal. Entre quienes están en esa situación, el 92% no tiene trabajo registrado en relación de dependencia y el 90% tampoco registra una actividad independiente formal. El dato impresiona, pero se entiende mejor cuando se mira para qué se endeudan. No estamos hablando principalmente de créditos para financiar proyectos o consumos extraordinarios. Una parte central de ese endeudamiento se destina a supermercado y servicios. Durante mucho tiempo, el acceso al crédito estaba asociado a una cierta estabilidad previa: un salario, un recibo de sueldo, alguna capacidad de proyectar ingresos futuros. Hoy la secuencia puede ser exactamente al revés.

En agosto de 2026, el 28,4% de los hogares endeudados acumulaba más de tres deudas, frente al 23,5% registrado en marzo, según un informe del IETSE.

Uno de cada seis adultos argentinos se encuentra endeudado y casi 5 millones ya están en mora. Los gobernadores de Buenos Aires, Axel Kicillof, y La Rioja, Ricardo Quintela,…