La decisión destaca que el pazo, que pasó de manos de los herederos de Franco a las del Estado por decisión judicial, representa "de forma singular los procesos de destrucción y reconstrucción de la democracia" en España desde 1936 hasta la actualidad

El edificio representa “de forma singular los procesos de destrucción y reconstrucción de la democracia en España desde 1936 hasta la actualidad”, según la resolución

Según el BOE, la dictadura franquista convirtió la residencia estival de Franco en “uno de sus principales símbolos de poder”