La pérdida de estrógenos acelera el deterioro óseo, mientras el ejercicio ayuda a conservar densidad, reducir caídas y mantener la autonomía.

El sedentarismo es probablemente el principal enemigo de la salud ósea

La pérdida de estrógenos acelera el deterioro óseo, mientras el ejercicio ayuda a conservar densidad, reducir caídas y mantener la autonomía.