Con el sospechoso sinsentido del ático de ida y vuelta, la presidenta madrileña y su equipo han conseguido que su nombre quede vinculado al significante “ático” de manera blindada. Como el viejo “no pienses en un elefante”, es imposible oír “ático” y no pensar en Ayuso, sale sin querer. Y eso además en una comunidad con la emergencia de vivienda que sufre Madrid